¿Les recuerda a alguién?
domingo, 26 de agosto de 2007
lunes, 20 de agosto de 2007
Pon Fin a las Palabrotas.
A partir de los cuatro años, el vocabulario de los niños, al irse enriqueciendo, puede llegar a adoptar palabras poco adecuadas para su edad y que pueden llegara poner en una situación bastante incomoda a los padres; las palabrotas.
¿Por qué un niño las dice? Puede hacerlo por juego e imitación, o para llamar la atención de sus padres. En los primeros casos, la misma curiosidad del niño lleva a repetir una palabra que rara vez ha escuchado y que nota el efecto que produce. Los niños generalmente desconocen el significado real de éstas palabras, pero si están concientes del impacto que produce decirlas.
Tranquilidad ante todo, no se debe de ver esta situación como un problema sin solución, o como si ésta, estuviera fuera de nuestro alcance; no es una situación fuera de control, recuerda papá que ante todo, estamos educando a nuestros hijos y estas situaciones son parte de nuestro proceso. ¿Entonces que hacer?
Primero identifica el porqué esta utilizando o repitiendo las palabrotas.
Controla tu reacción: si el niño espera un enfado de tu parte, ignorándolo o no mostrar asombro, es posible que la acción desaparezca.
Explica consecuencias: si el ignorarlo, no da resultados, asevera las consecuencias que tiene el seguir repitiendo las palabrotas. Recuerda, siempre firme y serio, pero tranquilo. Al igual que cuando tiene una mala actitud, explica de una manera lógica, porque su comportamiento no es adecuado.
Conceptos: puedes, de una manera sencilla y adecuada explicar el significado de la palabra y el efecto emocional que causa en la persona a las que se las dice. Explica que la gente se siente mal interiormente cuando se les dice esas palabras.
Afírmale que delante de ti, no se va a consentir que utilice esas palabras.
Es muy común que cuando empiezan a hablar, digan alguna mala palabra y esto sea tomado como un chiste por parte de los adultos. Evítalo, así como que los niños mayorcitos se percaten de esto.
Finalmente, el buen juez por su casa empieza, si el niño únicamente está repitiendo las palabrotas que tú utilizas cuando te enojas, cuando manejas o simplemente cuando platicas con tus amigos, deja de decirlas enfrente de él.
¿Por qué un niño las dice? Puede hacerlo por juego e imitación, o para llamar la atención de sus padres. En los primeros casos, la misma curiosidad del niño lleva a repetir una palabra que rara vez ha escuchado y que nota el efecto que produce. Los niños generalmente desconocen el significado real de éstas palabras, pero si están concientes del impacto que produce decirlas.
Tranquilidad ante todo, no se debe de ver esta situación como un problema sin solución, o como si ésta, estuviera fuera de nuestro alcance; no es una situación fuera de control, recuerda papá que ante todo, estamos educando a nuestros hijos y estas situaciones son parte de nuestro proceso. ¿Entonces que hacer?
Primero identifica el porqué esta utilizando o repitiendo las palabrotas.
Controla tu reacción: si el niño espera un enfado de tu parte, ignorándolo o no mostrar asombro, es posible que la acción desaparezca.
Explica consecuencias: si el ignorarlo, no da resultados, asevera las consecuencias que tiene el seguir repitiendo las palabrotas. Recuerda, siempre firme y serio, pero tranquilo. Al igual que cuando tiene una mala actitud, explica de una manera lógica, porque su comportamiento no es adecuado.
Conceptos: puedes, de una manera sencilla y adecuada explicar el significado de la palabra y el efecto emocional que causa en la persona a las que se las dice. Explica que la gente se siente mal interiormente cuando se les dice esas palabras.
Afírmale que delante de ti, no se va a consentir que utilice esas palabras.
Es muy común que cuando empiezan a hablar, digan alguna mala palabra y esto sea tomado como un chiste por parte de los adultos. Evítalo, así como que los niños mayorcitos se percaten de esto.
Finalmente, el buen juez por su casa empieza, si el niño únicamente está repitiendo las palabrotas que tú utilizas cuando te enojas, cuando manejas o simplemente cuando platicas con tus amigos, deja de decirlas enfrente de él.
Temas:
Comportamiento,
Educación,
Familia,
Hogar
domingo, 19 de agosto de 2007
Mami, ¿dónde está mi abuelita?
Carta enviada por una lectora a la redacción Peko's.
Deseo compartir con los otros lectores una experiencia de vida, obtenida a través de mis pequeños hijos, quienes me demostraron con sus sabias palabras la alegría que es vivir, aun en los momentos en los que sentimos que nos falta esa fuerza.
Hace unos meses, tuvimos la pena de perder a un ser querido en la familia, y en especial para mi fue un momento muy complejo, ya que se trataba del hermoso ser que me dio la vida: mi madre. La sensación de perderla es desoladora, y una de esas tardes en las que sientes que la fortaleza no está de tu lado, que los brazos te pesan, te tiemblan las rodillas, y decidí descansar y reflexionar un momento en el sillón que está en mi recámara. De pronto, la menor de mis hijas entró muy callada. ¿Por qué lloras mami?, me preguntó y respondí que no, que no estaba llorando. Sin decirme nada, se sentó en el piso recargándose en mis rodillas, y me preguntó: mami, ¿Dónde esta mi abuelita?. Tu abuelita ya se quedó dormida. ¿Así como yo en la noche?. No, ella está dormida, pero no va a despertar. No sabía si era adecuada la manera de explicarle la muerte de mi mamá de ésta manera, sin embargo así lo hice. Fue un largo momento de silencio, hasta que el sueño me venció. Al despertarme mi pequeña seguía en el mismo lugar, y al verme se levantó, me dio un beso, me dijo “mami, ¿tu siempre te vas a despertar verdad?. Respondí que si, pero sabía por dentro que la respuesta no puede estar en mi, y que no puedo decidir esa parte de mi vida; sin embargo, sin comentárselos, ese día hice un pacto con mis hijas al comprender que el duelo por la perdida de mi madre, no puede arrastrar con mi propia vida, y que sería injusto, al saber en carne propia, lo que es perder a éste ser tan querido, permitir que mis hijas experimenten mi ausencia, aún estando yo sentada a un lado, con una de ellas recargada en mis piernas. Hasta que llegue ese día quiero pasar mis despiertos días observando como viven su propia vida.
Hace unos meses, tuvimos la pena de perder a un ser querido en la familia, y en especial para mi fue un momento muy complejo, ya que se trataba del hermoso ser que me dio la vida: mi madre. La sensación de perderla es desoladora, y una de esas tardes en las que sientes que la fortaleza no está de tu lado, que los brazos te pesan, te tiemblan las rodillas, y decidí descansar y reflexionar un momento en el sillón que está en mi recámara. De pronto, la menor de mis hijas entró muy callada. ¿Por qué lloras mami?, me preguntó y respondí que no, que no estaba llorando. Sin decirme nada, se sentó en el piso recargándose en mis rodillas, y me preguntó: mami, ¿Dónde esta mi abuelita?. Tu abuelita ya se quedó dormida. ¿Así como yo en la noche?. No, ella está dormida, pero no va a despertar. No sabía si era adecuada la manera de explicarle la muerte de mi mamá de ésta manera, sin embargo así lo hice. Fue un largo momento de silencio, hasta que el sueño me venció. Al despertarme mi pequeña seguía en el mismo lugar, y al verme se levantó, me dio un beso, me dijo “mami, ¿tu siempre te vas a despertar verdad?. Respondí que si, pero sabía por dentro que la respuesta no puede estar en mi, y que no puedo decidir esa parte de mi vida; sin embargo, sin comentárselos, ese día hice un pacto con mis hijas al comprender que el duelo por la perdida de mi madre, no puede arrastrar con mi propia vida, y que sería injusto, al saber en carne propia, lo que es perder a éste ser tan querido, permitir que mis hijas experimenten mi ausencia, aún estando yo sentada a un lado, con una de ellas recargada en mis piernas. Hasta que llegue ese día quiero pasar mis despiertos días observando como viven su propia vida.
Temas:
Aportaciones,
Cartas de Lectores,
Familia
domingo, 29 de julio de 2007
Motivación Escolar.
El ir a la escuela comprende varios procesos que al final resultan en el aprovechamiento alto o bajo de los pequeños estudiantes. Procesos como las tareas, la atención del escolar en clases, la dificultad de las materias que cursa, así como su percepción de sí mismo y lo más importante: la motivación interna que tiene por aprender cosas nuevas o reforzar lo aprendido. Recordando nuestro desenvolvimiento en la escuela, los temas que nos resultaban importantes, los reforzábamos por nuestra cuenta, leyendo un poco más del tema, buscando más información en las enciclopedias en casa o películas.
Hay maneras que nosotros como papás, podemos ayudar a que esta motivación se expanda a todas sus tareas. El resultado es claro, un mejor aprovechamiento.
Lo más atractivo suele ser prometiendo una recompensa por los resultados (un juguete, un video juego, un paseo o una comida especial son los más comunes), pero de ésta manera el niño se interesa más en el resultado final que en la tarea en sí. Sus objetivos serán únicamente sacar una buena nota desechando lo aprendido durante la elaboración de su tarea.
La principal arma con la que cuentas, es la curiosidad de tu hijo. ¿Qué niño no es curioso? Fomenta en tu niño la investigación por su cuenta, que se vea a sí mismo como un científico en la materia comisionado a buscar pruebas sobre sus tareas, de ésta manera tu niño tomará los elementos de juego y tendrá una mayor disposición, y por tanto absorberá todo lo analizado. Propón por ejemplo, para las materias puras, el reto de crear el mismo sus propios problemas matemáticos, o que tal crear un juego de mesa que involucre las soluciones. Para materias como historia, geografía, ayudado con sus juguetes creas maquetas, pequeñas escenificaciones sobre los acontecimientos que está viendo. Los juegos como memorias, dominós, canciones son perfectos para reforzar lo aprendido en materias como español, inglés, gramática etc.
Busca la parte de la personalidad de tu niño que explota su creatividad. Esta parte es suya, y lo que cuenta es el proceso de aprendizaje, más que superar las notas de sus compañeros, así que evita comparaciones; recuerda que la competencia es contra uno mismo. No dejes de aplaudir sus esfuerzos. Trata que el estudio sea un habito en casa, el cual es recompensado e involúcrate en sus estudios.
Aliciente
Hay maneras que nosotros como papás, podemos ayudar a que esta motivación se expanda a todas sus tareas. El resultado es claro, un mejor aprovechamiento.
Lo más atractivo suele ser prometiendo una recompensa por los resultados (un juguete, un video juego, un paseo o una comida especial son los más comunes), pero de ésta manera el niño se interesa más en el resultado final que en la tarea en sí. Sus objetivos serán únicamente sacar una buena nota desechando lo aprendido durante la elaboración de su tarea.
La principal arma con la que cuentas, es la curiosidad de tu hijo. ¿Qué niño no es curioso? Fomenta en tu niño la investigación por su cuenta, que se vea a sí mismo como un científico en la materia comisionado a buscar pruebas sobre sus tareas, de ésta manera tu niño tomará los elementos de juego y tendrá una mayor disposición, y por tanto absorberá todo lo analizado. Propón por ejemplo, para las materias puras, el reto de crear el mismo sus propios problemas matemáticos, o que tal crear un juego de mesa que involucre las soluciones. Para materias como historia, geografía, ayudado con sus juguetes creas maquetas, pequeñas escenificaciones sobre los acontecimientos que está viendo. Los juegos como memorias, dominós, canciones son perfectos para reforzar lo aprendido en materias como español, inglés, gramática etc.
Busca la parte de la personalidad de tu niño que explota su creatividad. Esta parte es suya, y lo que cuenta es el proceso de aprendizaje, más que superar las notas de sus compañeros, así que evita comparaciones; recuerda que la competencia es contra uno mismo. No dejes de aplaudir sus esfuerzos. Trata que el estudio sea un habito en casa, el cual es recompensado e involúcrate en sus estudios.
Aliciente
La Importancia de los Valores Cívicos en los NIños.
Articulo. Publicado en Peko's en la edición Septiembre.
Inculcar en los más pequeños el amor por su patria, no es una cuestión que tiene que ver únicamente con lo escolar: el respeto que se muestra por su bandera y por su historia, es fundamental en el comportamiento que tendrán como ciudadanos una vez que sean adultos. Es evidente que el futuro está en manos de los niños, y que mejor que dejar al mundo adultos responsables y respetuosos.
Los Valores Cívicos tienen efectos en los niños que pueden aplicar en otros aspectos de su vida familiar y social. El principal valor con el que nos encontramos es el respeto, fundamental en el proceso de formación de un niño, y básico en su educación escolar, el respeto a sus profesores, compañeros y sobre todo, es una edad ideal para promover el respeto a sí mismo. Dentro de su casa, el respeto a sus hermanos, vecinos. La mejor manera de inculcar el respeto es en primer lugar con el ejemplo propio (los niños suelen seguirnos), hay que platicarles acerca de los sentimientos que hay en otras personas, y lo cuidadoso que debemos ser con lo que decimos y nuestro comportamiento; pídele ser paciente, de la misma manera que en los actos cívicos de la escuela, hay que saber esperar durante la ceremonia quietos y callados, eso es señal de respeto, una vez finalizado podrá jugar con sus compañeros.
El orgullo por su país también es importante. No sólo debe de sentirse orgulloso de su patria y nacionalidad, también puede generar ese grande sentimiento con él mismo y con su familia.
Es importante que conozca la historia y acontecimientos importantes, así comprenderá también el porque de la personalidad que tenemos como país. Como papá o mamá, es también nuestra tarea estar informados para resolver sus dudas (de nuevo a los estudios) y orientarlos al momento que asuman una posición.
Entonces, la importancia de los valores cívicos, radica en poder aplicar los mismos en otros aspectos de su vida y dejar esta cultura de amor y respeto por nuestros símbolos patrios para las futuras generaciones.
Los Valores Cívicos tienen efectos en los niños que pueden aplicar en otros aspectos de su vida familiar y social. El principal valor con el que nos encontramos es el respeto, fundamental en el proceso de formación de un niño, y básico en su educación escolar, el respeto a sus profesores, compañeros y sobre todo, es una edad ideal para promover el respeto a sí mismo. Dentro de su casa, el respeto a sus hermanos, vecinos. La mejor manera de inculcar el respeto es en primer lugar con el ejemplo propio (los niños suelen seguirnos), hay que platicarles acerca de los sentimientos que hay en otras personas, y lo cuidadoso que debemos ser con lo que decimos y nuestro comportamiento; pídele ser paciente, de la misma manera que en los actos cívicos de la escuela, hay que saber esperar durante la ceremonia quietos y callados, eso es señal de respeto, una vez finalizado podrá jugar con sus compañeros.
El orgullo por su país también es importante. No sólo debe de sentirse orgulloso de su patria y nacionalidad, también puede generar ese grande sentimiento con él mismo y con su familia.
Es importante que conozca la historia y acontecimientos importantes, así comprenderá también el porque de la personalidad que tenemos como país. Como papá o mamá, es también nuestra tarea estar informados para resolver sus dudas (de nuevo a los estudios) y orientarlos al momento que asuman una posición.
Entonces, la importancia de los valores cívicos, radica en poder aplicar los mismos en otros aspectos de su vida y dejar esta cultura de amor y respeto por nuestros símbolos patrios para las futuras generaciones.
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